sábado, 13 de agosto de 2011

En homenaje al rescate de los mineros...



Por qué no te subes a esta cápsula a chorro y te quedas abajo para siempre, conchetu...?



Y de paso te llevas contigo a tu gabinete de Chacarillas (marcha de 1977).



Ustedes SABEN de quien estoy hablando!








martes, 2 de agosto de 2011

La Presencia


Nyar era muy pequeño cuando recién nos lo trajo Flavio. Recuerdo que lo traía en un bolso negro y al abrir la cremallera él asomo su cabeza al día del living de mi casa, con su curiosidad y su ruido peculiar llenando el ambiente. A los vecinos sólo los extrañó, pero lenta y sordamente, sistemáticamente, los fue horrorizando a medida que crecía, y en verdad crecía, tanto que lo tuvimos que trasladar al patio del fondo, y una mañana como todas, apartando el velo de los cantos de los pájaros, la señora Leticia salió al balcón del segundo piso de su casa, que domina nuestro patio, y gritó. Gritó al verlo y botó el macetero que siempre sale a alimentar con su regadera, diciéndole luego a todos que Nyar era el culpable de la muerte de sus pobrecillas flores.

La cosa no quedó allí. A los vecinos se les ocurrió que Nyar salía de la casa y se comía a sus gallinas (desaparición que me consta, pues un día la Alejandra me hizo pasar a su patio para que viera que faltaban dos gallinas y de paso admirara lo bien que se veía con minifalda). Empezamos a pelearnos con todos, mi hermano ya no saludaba a los muchachos de la esquina y mis padres no decían ni pío, cuando alguien les iba a contar que había desaparecido su mascota. La única que no blasfemaba contra nuestro Nyar era Anita, la niña de la casa del frente. Ella siempre miraba jugar a sus hermanos menores a la pelota y a las puteadas, con su short y su polera blanca, mostrando el orbe claro de sus piernas y brazos infantiles y femeninos. Conoció a Nyar cuando no asustaba a nadie, y luego pasaba a verlo al patio, fascinada por el horror que a todos producía (menos a nosotros, por supuesto).

A mí en especial me gusta mirar el crepúsculo reflejándose en los ojos de Nyar, como se va escondiendo el sol abajo de sus pupilas y, poco a poco, se apaga el color del atardecer en su mirada y sólo queda el tono oscuro de ella contra la mía. Lo otro que me gusta es la cara que pone el lechero cuando pasa en su carrito y siempre salimos a comprarle algo, leche o quesillo, cuando antes ni lo inflábamos.

Una tarde en que yo dormía la siesta, sentí los gritos de Nyar llenando mi sueño, rasgándolo, y luego los alaridos que venían de todas partes de la villa, y desperté en medio del silencio más grande, sin cantos de gallo ni ladridos de perro, sin mis padres ni mi hermano en la casa. El sol ya se había puesto y el arrebol de las nubes se degradaba segundo a segundo. No se sentía nada, ni el viento moviendo las copas de los árboles.

Salí a mirar a la calle y sólo entreví dentro de las casas el mismo brutal desorden de la mía, recordando los gritos que sentí en sueños, que había comenzado al lado mío casi, y se habían ido alejando, saliendo de otras gargantas espantadas. Ahora recuerdo el miedo que siempre le tuvimos a Nyar, desde que comenzó a crecer en forma inusitada, llenando el patio con su presencia; el miedo que se dibujaba poco disimulado en nosotros, y nada de disimulado en los demás, desde que comenzó a salir y efectuar sus correrías que mi familia negaba, pero en el fondo del alma sabíamos ciertas. Ahora no está ni siquiera Anita con su perturbadora belleza infantil. Y yo sé que Nyar va a volver en medio de la noche sin nadie más entre él y yo.

Va a volver y lo estaré esperando, claro que lo estaré esperando.

Miguel Acevedo



(Publicado originalmente en 2003 en El Lugar Sin Nombre. Ver también el remozado Cajón Desastre, de Bblogzine.)

sábado, 23 de julio de 2011

Amy Winehouse

"He muerto cientos de veces"

Se ha apagado una de las voces más bellas de estos tiempos, y nuestra alma, por enésima vez, vuelve a la oscuridad. Pero tú sigues con la frente y tu voz en alto, y esa melodía nos seca las lágrimas...
Adiós hermosa mujer, con voz de negra y corazón de punky. Tu vida brilló mil veces más que todas las cucarachas que hoy te atacan, y cuya cacofonía nadie va a recordar, pero tú seguiras cantando para nosotros.

jueves, 14 de julio de 2011

Facundo Cabral


Aunque no siento simpatía por las prédicas cristianas que Facundo Cabral daba en sus recitales, no puedo dejar de lamentar su muerte. Habría que ser de piedra para no haberse emocionado con canciones-poemas como "No soy de aquí, no soy de allá", simple y directa oda a la libertad.

Es vergonzoso y sintomático de los medios de comunicación nacionales, dedicados a mirarse el ombligo (o a mirar hacia Estados Unidos y Europa), que apenas hayan hablado del asesinato de este cantautor. Mientras que, por ejemplo, cuando murió Michael Jackson, ícono de la música comercial, transmitieron, repitieron y comentaron esa noticia durante días.

Cerró el Café Samoiedo...

































(de Viña del Mar)
Imágenes del Samoiedo, tomadas del blog "Mi álbum de recortes"
http://melisa-detodounpoco.blogspot.com


miércoles, 6 de julio de 2011

3 POEMAS









1
A medianoche
el chofer
y los dos
dentro del taxi
como si toda la noche
no fuera más
que nosotros
dentro del taxi.
El chofer conduce
y nosotros riendo
porque tú quedaste
afuera de tu casa
pero toda la noche
es la casa
y tú y yo con el chofer
en el taxi
somos parte de ella,
viéndola pasar a nuestro lado
por las ventanillas.


2
Toda la pieza tímida
se ha refugiado tras la cortina
y sólo quedan tus manos,
tu figura con los codos
apoyados en la mesa
para recordar
que el reloj sigue su marcha
junto con las frases
que dieron vueltas entre nosotros
para luego hacerse un peso muerto
cayendo con las horas.



3
Saludos, compañeros,
desde la república proletaria de Santiago.
La he declarado zona libre
en honor a una mujer.
¡Qué mierda!
He inaugurado un culto a la personalidad
llenando las calles
con sus estatuas y fotos.
Y que importa
si todo se hace ruinas
o sólo queda en mi cabeza,
si total ella siempre será un telón de fondo
que me siga,
esté yo en la polvareda
o en los pozos de tortura.
Me acompañen otras manos
o apenas un vaso de cerveza.

Miguel Acevedo

(Publicado por primera vez en el 2003, Taller 51/lugarsinnombre.)

sábado, 18 de junio de 2011

Versos para un amigo (y su madre)


A mi querido amigo José Manuel Espinoza, quien perdió hace poco a su madre, Violeta, que fue su mamá y su papá. Te conozco desde que eramos niños, y la cercanía, y hoy el recuerdo, de tu madre me acompaña a través de los años. A tu perdida le quiero dedicar estos versos de Mario Benedetti. Disculpa si estas líneas cultivan tu dolor, pero su tono melancólico va muy de acuerdo con mi estado de ánimo en estos días.

Postdata: quizás ese viejo buzón de tiempo está, invisible, en el antejardín de tu casa, donde pasamos muchas, muchas tardes de nuestra infancia.




Buzón de tiempo


En el buzón de tiempo se deslizan
la pasión desolada / el goce trémulo
y allí queda esperando su destino
la paz involuntaria de la infancia /
hay un enigma en el buzón de tiempo
un llamador de dudas y candores
un legajo de angustia / una libranza
con todos sus valores declarados


En el buzón de tiempo hay alegrías
que nadie va a exigir / que nadie nunca
reclamará / y acabarán marchitas
añorando el sabor de la intemperie
y sin embargo / del buzón de tiempo
saldrán de pronto cartas volanderas
dispuestas a afincarse en algún sueño
donde aguarden los sustos del azar

Mario Benedetti

"No Pasó"

 "No pasó", Álvaro Bisama  No pasó. No sucedió. Fue un invento. No hubo golpe de estado. La Armada no se sublevó. El Ejército no f...