jueves, 31 de marzo de 2016

Adiós Colín.


Colín siempre tuvo un corazón libre. 

La primera vez que vimos a nuestro gato querido, fue cerca de un canterito, en la calle. Su cola hermosa nos llamó mucho la atención a Xime  y a mí. A los pocos días este bello gato amarillo, de sólo unos meses de edad, comenzó a venir a nuestra casa, y hasta conocimos a sus jóvenes padres (prefiero decirles así, que llamarlos amos), unos hermanos. Colín siguió viniendo a nuestra casa, quedándose con nosotros, hasta que sus padres se fueron y él se quedó viviendo acá cerca, en el barrio. De a poquito se fue aguachando con nosotros, pero siempre saliendo a sus correrías amorosas, o a sus eternas y terribles peleas con otros gatos, cuando te das cuenta una vez más que los mininos no son animales domésticos. Cuando alguien me preguntaba por mi “mascota”, yo siempre contestaba lo mismo, “no es una mascota, es un gato”. A veces se perdía semanas enteras; recuerdo que en una ocasión hasta pegamos carteles con mi compañera por la calle, para que alguien nos avisara si lo veía. Él iba a distintos departamentos, mucha gente lo conocía, y hasta tenía distintos nombres, el más conocido era  “Homero” (no por reminiscencias épicas, simplemente por sus color amarillo). Años después llegó a la casa Tobías, nuestro segundo bello gato, y la relación de ambos oscilaba entre el respeto y la indiferencia. Y cuando llegó mi gata negrita, la Mishka, Colín se fue a vivir en la calle. Siempre venía a comer, cada día, y cuando se nos volvía a perder empezábamos a buscarlo. Muchos vecinos le daban comida también, o hasta dormía en sus casas,  pero era yo siempre el que lo llevaba al veterinario, cuando era necesario. Nunca dejó de venir…

Mi gatito de corazón vagabundo, mi gato amado, murió hace pocos días atrás. Tenía más de 12 años. Está sepultado en un jardín común, nadie lo botó en un tarro como si hubiera sido basura.


Adiós mi amigo, mi compañero. Hasta que emprendiste tu último y solitario viaje. Nos dejaste con una gran pena a mi amada Xime y a mí. Eterno callejero, te llevaste para siempre un pedazo de nuestro corazón.

Miguel A. M.



15 comentarios:

  1. Solo un miembro de esta raza de felinos ha acaparado mi atención (y hasta una foto en mi propio blog tengo con la Blanquita), pues soy más de perros. No obstante entiendo bastante tu sentir, que de tantos años de conocerte sé muy bien de tu amor por estos animales; también empíricamente no ignoro cuán importantes pueden llegar a ser estas bellas criaturas para uno. Por lo tanto me conmueve tu pérdida y te acompaño en ello.

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    1. Mi amigo, muchas gracias por tus palabras y por comentar aquí.

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  2. amigo, este pensamiento que colocaste demuestra lo importante que Colin era para ti, era especial era único, sin conocerlo lo sé completamente, debes estar contento, ya que en estos instantes se encuentra mejor, y descansando, y cuando le toque partir, el va a estar esperandolo, saludos cordiales

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    1. Muchas gracias por tu comentario, mi estimado amigo. Saludos cordiales también para ti.

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  3. Una vez leí un comentario en internet que versaba así "si un gato es tu dueño...", las personas olvidan muchas cosas de esos seres llamados gato, son los señores de lo enigmático, dueños de los conocimientos más profundos y herméticos, por esta razón Borges llamaba al suyo "Señor" y jamás intento tutearlo, siguiendo la pauta dejada por Lord Bayron. Son símbolo de sabiduría y pasión, Haruki Murakami dice "se necesita solo tres cosas para escribir: un trago, una canción de jazz y lo imperdible un gato, solo el te comprenderá completamente. El gato aprendió a hablar por ti, porque eres parte esencial de él, si tu mueres, él también lo hará, porque no conoce otra forma de vivir, es un espíritu libre y ninguna cadena lo detendrá, siempre será un solitario que te regalara un poco de su tan escaso tiempo. Miguel, este "Señor Gato" te hizo pare de su vida, alégrate mucho, ya que te dio todo lo que tenía su ser. De alguien que también quiere a los gatos.

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    1. Estimado Sardaukar, junto a los grandes que nombras de la talla de Byron o Borges, no podemos olvidar que Lovecraft fue otro gran admirador de los gatos... De las tres cosas citadas por Murakami para escribir, podría prescindir incluso de un trago y el jazz, pero jamás de un gato, "imperdible" como dice él.
      De un enamorado de los felinos, a otro, que sabe también como yo que "nunca nadie tiene un Gato, los gatos te tienen a ti", como me escribió una querida amiga. Y siempre atesoraré la alegría de haberlo querido y que Colín haya compartido parte de su vida conmigo y mi compañera Xime.
      Saludos.

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  4. Tres personas muy queridas por mí, y una muy admirada, rebaten mi triste postura postura hacia los gatos. Las queridas son, primero, mi adorada madre quien me enseñó el respeto por los animales y en especial por los felinos; segundo, mi inefable hermanita, quien le pone voces a los cuchos y hasta el día de hoy, luego de años de fallecida, sigue hablando con la inolvidable "Beija" que sentada en las faldas de Dios le aconseja cómo gobernar el universo; luego está mi amada esposa, quien sienta a los gatos en el sillón y los reta por rasgar los sillones, créanme que es un espectáculo ver a los bichos mirarla con una mezcla posible sólo a los gatunos, de respeto y burla. Entre los admirados está Benedicto XVI, quien hablaba largas horas con sus gatos. Se reían de él, pero sólo los amantes de los gatos pueden comprenderlo.
    Yo les temo, con un miedo religioso, porque sé que hay "númenes" escondidos en su espíritu no libre, sino independiente, amigo de sí. Aconsejo la lectura del cuento "El gato que camina solo" de Rudyard Kipling.
    Fuerza y ánimo, amigo mío, sé cómo sufren la pérdida aquellos que aman a los gatos.
    De alguien que no los ama, pero que sí los reverencia.

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    1. Estimado Astarajael, haces bien con reverenciar a los gatos. Tú sabes que como buen ateo me gustan las películas religiosas, y la otra vez veía "Los 10 mandamientos", y no podía dejar de admirar en la cinta lo bien graficado que estaba el culto de los egipcios a los felinos, con estatuas en los salones de palacio y las esfinges misteriosas.
      Saludos para ti y tu bella señora.

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    2. PD: muy hermoso el cuento que nombras de Kipling, "El gato que camina solo". Mi Colín sigue caminando solo, en mis atesorados recuerdos.

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  5. A Elwin: ¿Y qué pasa con el Gato Cósmico? ¿Te olvidaste de él?

    A Sardaukar: Además de amar a los gatos, amas ¿a las gatas?

    Gracias

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  6. Mi querido demonio redimido Astarajael claro que amo a las gatas, me case con una, que idolatra a los gatos, los tiene de señores de la casa y son casi sus amantes y siente en el alma la perdida de Miguel, por la perdida de su "guaguito" (así nosotros llamamos a los gatos rubios, ya que son como pequeños niños mimados, sí más mimados aun que los demás gatos), vean una película francesas de dibujos animados llamada "Un gato en Paris", es genial, muestra la doble vida de un gato

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    1. Mi estimado, gracias por el dato de la película "Un gato en París", la voy a tener en cuenta.
      Saludos a su señora.

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  7. Cada ser que se ama camina en nuestra memoria dejando la suavidad de su pelaje.
    Mi querido Migue. Amigo.

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  8. "Es bueno tener un montón de gatos alrededor. Si uno se siente mal, mira a los gatos y se siente mejor, porque ellos saben que las cosas son como son. No hay por qué entusiasmarse y ellos lo saben. Por eso son salvadores. Cuantos más gatos uno tenga, más tiempo vivirá. Si tienes cien gatos, vivirás diez veces más que si tienes diez. Algún día esto será descubierto: la gente tendrá mil gatos y vivirá para siempre."

    Charles Bukowski

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