"Cuando me viene a la cabeza una idea que me parece buenísima, tan buena que me confío, no voy a poder olvidarla. Luego, al cabo de un rato, se desvanece, ya no la recuerdo. De lo único que me acuerdo es de que era una buena idea, pero ya ni siquiera sé de qué iba."
Francesco Piccolo
Fuente: Momentos de Inadvertida Infelicidad
domingo, 31 de julio de 2016
sábado, 9 de julio de 2016
Nota introductoria al libro "Velocidad", de Jaime Rodríguez
(Nota para el libro "Velocidad", de Jaime Rodríguez, publicado por GatoJurel Ediciones)
Nota Introductoria
Es muy grato para mí escribir esta nota introductoria al
libro “Velocidad”, de Jaime Rodríguez, publicada por GatoJurel Ediciones. En
los dos relatos que leerán a continuación, se encontrarán con un registro
urbano y en algunos momentos realista, pero muy alejado de lo que hoy se
entiende por esos términos. Jaime nos introduce en un mundo marginal, en el
cuento que le da título a este breve libro, pero sin los típicos giros y
lenguaje “naturalista” que hoy abunda en el cine chileno y en las teleseries,
por ejemplo, donde la caricatura gruesa y la jerga supuestamente flaite
impregna los diálogos y las actuaciones, sonando falso y vacío, mirado desde
lejos por el “artista sensible” que hace una especie de turismo social en las
cloacas de la ciudad. Aquí son personajes de verdad, que se mueven en los
márgenes de la realidad vivencial de los segmentos populares. Y siempre buscando
un escape, una grieta por donde salir de una precariedad aplastante, quizás gracias a unas raudas
zapatillas que hacen casi volar al protagonista de uno de estos cuentos.
Y en “Informe de Administración”, otra vez nos topamos con
algunos personajes que se mueven al filo de la marginalidad, y otro al filo de
la cordura. Aquí un simple informe de la administración de un conjunto de
edificios, y las empresas ligadas a sus labores habituales, romperá los límites
del aburrimiento tan típico de estos documentos grises que uno jamás leería
completo, para transitar hacia los terrenos de una historia surrealista, casi
dadaísta, con mucho humor, pero que ocurre en los típicos ambientes sociales de
una ciudad chilena, y donde hay un conejo casi sacado de una de las aventuras
maravillosas de la Alicia de Lewis Carroll, que invita con su sola presencia a
uno de los protagonistas a preguntarse por su salud mental y física, y al
lector por el tipo de registro realista donde pensaba estar cómodamente instalado
leyendo, sin complicarse con una historia que lo invita a seguir atentamente y
sin parpadear el desarrollo de los acontecimientos.
De muestra, un botón:
Personal de Mantención de la empresa “

Bueno, sin más
vueltas ni preámbulos, los dejó para que disfruten los relatos del escritor
Jaime Rodríguez.
Yo por mi parte espero leer pronto más
narraciones de él.
![]() |
Jaime Rodríguez |
viernes, 1 de julio de 2016
ENTREVISTA PUBLICADA EN EL CUBIL DEL CÍCLOPE
Nota previa: Reproduzco
a continuación una entrevista que me realizó mi amigo Elwin Álvarez, autor del
blog El Cubil del Cíclope.
Entrevista a Miguel
Acevedo
1- Cuéntanos, por favor, cómo fue tu
acercamiento y enamoramiento con el mundo de la literatura.
En primer lugar,
muchas gracias por esta entrevista, estimado amigo y bloguero.
Mi enamoramiento con la lectura primero, partió en mi lejana
infancia, cuando descubrí las revistas de cómics gracias a mi padre y mi
abuelo. “Turok”, “Superman”, “Batman”, “Tarzán” y “Kaliman” me hicieron
enamorarme de sus viñetas y de sus aventuras. No puedo dejar de mencionar que
los primeros cuatro títulos los conocí en las ya legendarias Ediciones Novaro,
de México. Y aunque recuerdo varios libros de mi adolescencia, creo que me
enamoré de la literatura en tercero medio, gracias a las librerías de la calle
San Diego, y los libros que me recomendaban amigos que estaban en la misma
sintonía que yo, como Mario Del Castillo. Y ahí comencé a leer desde Parra y
Neruda, hasta Poe y Lovecraft, sin olvidar a los autores del llamado Boom
latinoamericano, como Julio Cortázar. Partí con la ciencia ficción y el horror,
eso sí. Un rol destacado en esta pasión por los libros, la tuvieron en mi
juventud las bibliotecas públicas, como la Biblioteca nacional, la Biblioteca
municipal de Providencia y la Biblioteca 4, de calle Dieciocho.
2- En tu primer libro
“Cartelera de Cine” el séptimo arte es la gran estrella de tus textos… ¿Qué
papel cumple en tu vida esta expresión artística?
También es un amor que viene de la niñez. Mi madre en primer
lugar, nos llevaba al cine a mí y a mi hermano, a ver las películas que
nosotros queríamos, de dibujos animados o de ciencia ficción, teniendo un
espacio destacado las animaciones japonesas y el kaiju eiga Estamos hablando de
los años 70, cuando se estrenaban en los cines cintas de la Toho o animaciones
de la Toei, hechas en Japón en la década anterior. Mi padre también nos llevaba
al cine, y luego en la adolescencia comenzamos a ir solos con mi hermano, o yo
empecé a ir con mi pandilla de amigos de esa época, también con algunos compañeros
del liceo, o simplemente disfrutaba con ir solo. Un rol destacado lo tuvo el
balneario de Cartagena, donde íbamos en familia a veranear religiosamente cada
año, y eran infaltables las idas a los cines Central y Francia. Cómo ya lo he
señalado en más de una ocasión, es de lamentar que tantos cines del litoral
central y de Santiago hayan desaparecido con la modernización capitalista de
las últimas décadas en Chile. Y no falta el cínico que, con lenguaje de
periodista, dirá que “son los costos de progreso”.
Y al hablar del séptimo arte, no puedo olvidar la influencia
del cine arte en mis gustos, y en mis preocupaciones estéticas. Es de esperar
que las pocas salas que se especializan en cine arte e independiente, no
sucumban ante las grandes cadenas.
3- Eres un escritor
de crónicas, cuentos, microcuentos (o nanocuentos como te gusta llamarles) y
poemas… ¿Cuál de todos estos géneros y/o subgéneros te agrada más a la hora de
escribir? (explica tu preferencia)
Los cuentos son lo que más me gusta escribir. Es un género
que de joven me ha apasionado, tanto para leerlo como para cultivarlo. Te
confieso que mis primeros intentos de escribir cuentos datan de la enseñanza
media, pero desgraciadamente no conservé ninguno de ellos. El más antiguo que
logré salvar es “Comunicación Unilateral”, pero ese lo escribí cuando tenía
unos 18 ó 19 años. Creo que es un género de narrativa que puede entregar mucho,
en pocas páginas. Y debe ganarte por K. O. como señalaba Julio Cortázar. De
todas maneras, me gustan los cuentos que no sólo terminen de forma impactante,
sino los que tienen aires poéticos, o una fuerte carga emotiva. Se me viene a
la cabeza el nostálgico relato de ciencia ficción “30 días tenía septiembre”,
de Robert F. Young. O esos relatos breves de una gran profundidad y que te
presentan un pequeño universo que te atrapa y frente al que tus sentidos no
tienen defensas posibles, como el extraordinario “Sredni Vashtar”, de Saki, muy
recomendado por mi amigo Astarajael, otro bloguero a tener en cuenta.
Ahora, como desafío personal, me gustaría mucho escribir una
novela. Típico que en la juventud comencé una, que no avanzó mucho, pero me
reservo el nombre por si alguna vez reintento esa empresa. Aquí debo confesarte
la sana envidia que siento por mi amigo Teobaldo Mercado, destacado escritor de
ciencia ficción, quien ya ha autoeditado varios libros, uno de ellos una novela
de space opera.
4- ¿Por qué razón
decidiste que tu segundo libro fuese en colaboración con otra persona?
Considero muy interesante el trabajo literario en equipo,
pero cuando tienes afinidad con la otra persona. La lectura y la escritura son
actividades bastante solitarias, y eso me gusta de ellas, pero escribir algo en
coautoría, puede enriquecer bastante el asunto.
5- ¿Qué significa
para ti el título “Espejos” que junto a Paz Correa le pusieron al libro editado
juntos?
En realidad, ese título fue sugerido por nuestra querida
amiga y editora, Alejandra Pallauta, de GatoJurel. A ella le gustó mucho “El
vendedor de Espejos”, del que vienen dos versiones al inicio del libro, y así
fue surgiendo el título de esta breve recopilación.
6- ¿Por qué motivo
Paz Correa y tú decidieron no indicar en su libro juntos a quién corresponde
cada texto de los que aparecen en dicha colección?
En el mundillo de los escritores, incluso entre los que no
son del mainstream y buscan la edición a través de las editoriales
independientes, hay mucho ego, un ego a veces más grande que la calidad
literaria. El libro “Espejos” ya venía con nuestros nombres, que en el caso de
Paz es su nombre literario; entonces, ¿para qué poner la firma respectiva al
final de cada cuento? No vimos que fuera algo necesario, no por lo menos para
nosotros.
7- ¿Qué representa
para ti el acto de ver editadas tus obras?
Ver mis humildes publicaciones en las actividades de las
editoriales independientes, gracias al empeño de GatoJurel Ediciones, ha sido
una gran satisfacción personal. Y un aliento para seguir escribiendo y
publicando, en formato digital o en el papel impreso.
Leer la entrevista completa aquí: Entrevista a mi amigo el escritor Miguel Acevedo
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En una actividad de la Feria del Libro Independiente y Autogestionada (FLIA), en el Centro Cultural Alameda, junto a Patricio Muñoz |
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