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Ilustración de Ékara |
"En esta solitaria y ruinosa torre, construida contra el ataque de los mares del cambio, permanecerán mis libros y mis hechizos..."
Clark Ashton Smith
"La Ciencia Ficción ha muerto, viva la Ciencia
Ficción"
Sergio Meier
El escritor chileno de ciencia ficción Sergio Meier
(1965-2009), nació y murió en su querida ciudad de Quillota, a la que él solía
llamar Quilloth. Esa misma ciudad que describe con intrincados y misteriosos
túneles subterráneos, en una de sus novelas. Sergio participó activamente en la
comunidad nacional del género fantástico, y fue muy amigo de sus amigos. Así
como muchos escritores y poetas de los años 80 peregrinaban a la casa de Juan
Luis Martínez en la Quinta Región (al que Enrique Lihn llamaba, con su humor
característico, "nuestra Virgen de Villa Alemana"), muchos escritores
de Valparaíso o de Santiago peregrinaban a la casa de Sergio Meier, donde vivía
con su esposa Isabel. Esa casa llena de libros y conversaciones que se
alargaban por horas. Pienso en autores de ficción especulativa como Sergio
Alejandro Amira, Marcelo López, Miguel Vargas, Carlos Lloró y el casi hard Teobaldo
Mercado, solo por nombrar algunos. Incluso escritores del mainstream como
Francisco Ortega han reconocido y saludado su genio.
Meier era un lector omnímodo, un hombre de libros, devorador
de cuentos, novelas, poesía visionaria, revistas, cómics y hasta publicaciones
científicas, pero también era un aventurero de la mente, que viajaba por su
amada ciudad, por el puerto de Valparaíso, Viña del Mar o por Santiago, que
reverenciaba con absoluta devoción a H. P. Lovecraft, el Profeta de Providence,
y que llegó a afirmar en una conferencia pública su tremenda frase "Yo soy
Lovecraft". Tradujo cuentos y poemas de Lovecraft al español, y varios de
sus cercanos afirman que eran unas excelentes traducciones. También tradujo a
nuestro idioma escritos de August Derlerth, Clark Ashton Smith y el crítico
lovecraftiano Dirk Mosig. Incluso, junto a Miguel Vargas, editó el libro El
extraño, recopilación de cuentos y poemas de HPL y algunos miembros de su
Círculo.
Sergio publicó las novelas El color de la amatista (1986),
y La segunda enciclopedia de Tlön (2007), la que podemos
ubicar en la corriente steampunk de la ciencia ficción.
Colaboró con relatos en antologías como Años luz:
mapa estelar de la ciencia ficción chilena y Alucinaciones.txt,
además de haber publicado artículos en revistas como por ejemplo 2010.
Su cuento Fractales es un verdadero "pequeño" hito
del género en nuestro medio; aquí crea el libro de saberes prohibidos Fractanomicon,
escrito por el judío loco Benoit Mandelbrot. Estamos aquí ante una broma metaliteraria
(¿o más bien borgiana?) de Sergio, ya que Mandelbrot fue una persona real, un
matemático conocido por sus estudios en el campo de la geometría fractal.
Es de esperar que algún día se publique su libro
inédito Memorias de un Golem, para acceder a otra dosis de su obra.
Un viaje que siempre, siempre será enriquecedor.
Ya que desgraciadamente las novelas de Meier hoy son muy
difíciles de encontrar, quería terminar estas breves líneas recomendándoles el
libro Conversaciones con Sergio Meier, de Carlos Lloró, editado el
2016 por la Editorial Universidad de Valparaíso. Es una excelente puerta de
entrada a los mundos del Alquimista de Quillota, quien gustaba de vestir como
un caballero diletante, con su reloj de bolsillo. Pero tal vez no era un reloj,
sino su brújula cuando se lanzaba más allá de este mundo y sus océanos,
recorriendo los espacios estelares en busca del caos geométrico y los
Primordiales... entonando los cantos prohibidos..."Iäuuuuuiii, Iä".
Sergio, quizás a los 43 años encontraste de nuevo la Llave
de Plata. Y volviste a abrir la puerta de los sueños.
Miguel Acevedo
(Publicado originalmente en Machucao, compendio de monstruos)