A 80 años de la muerte de HPL
“… aún no he leído nada de Lovecraft, pero
tengo ganas… Según he leído todos los malos son negros en sus obras o todos los
negros son malignos…”
Comentario publicado en algún lugar de internet
“Escribiendo poesía en
el país de los imbéciles.”
Bolaño
“Yo soy Lovecraft.”
Sergio Meier
Cada vez más en el mundo anglosajón, se extiende la
influencia de la figura y la obra del escritor de ficción extraña Howard Phillips
Lovecraft (1890-1937). Desde las más prestigiosas colecciones de los clásicos
literarios, como la Library of America en Estados Unidos, hasta los comics, los
juegos de rol y de cartas, sin olvidar su influencia más difusa en el cine. Los
terrores cósmicos de Los Mitos de Cthulhu tienen un lugar indiscutido en la
literatura universal. En los países de habla hispana, hay que destacar los dos
voluminosos y maravillosos tomos de su “Narrativa Completa” de editorial
Valdemar (2005) a cargo de Juan Antonio Molina Foix. No hay antología de
relatos fantásticos, de terror o ciencia ficción que se precie de tal, que no
incluya algún trabajo de H. P. Lovecraft, como por ejemplo la monumental “Antología
Universal del relato fantástico” (Atalanta, 2014) de Jacobo Siruela. En nuestro
país, incluso Lom ediciones ha editado su cuento capital “El color que cayó del
cielo”.
 |
Edición de la Library of America |
 |
Obra reciente de Alan Moore |
Hace pocos días atrás, en la revista “The New Yorker” se
publicó el artículo “The complicated friendship of H. P. Lovecraft and Robert Barlow, one of hiss biggest fans”, escrito por Paul La Farge, autor de la
novela “The night ocean”, la que toma su título de un cuento escrito en
colaboración por Lovecraft y Barlow. En el mencionado artículo, La Farge retoma
viejos rumores sobre la supuesta homosexualidad de Lovecraft, que se habría
expresado en una hipotética relación amorosa de él con el joven Barlow. Además,
se lanzan de pasada ataques contra August Derleth y Donald Wandrei, al señalar
que “extendieron los rumores de que Barlow había robado libros de la biblioteca
de Lovecraft. La comunidad de la ficción extraña era pequeña en aquellos días,
y se corrió la voz rápidamente”.

El asunto de la muerte de Lovecraft y los penosos hechos que
protagonizó en esos dolorosos días Barlow, y el imprescindible papel de Derleth
y Wandrei, los fundadores de Arkham House, en publicar libros recopilatorios de
Lovecraft y preservar su obra del olvido, está rigurosamente documentado en los
ensayos incluidos en la antología de Peter Ruber “Maestros del Horror de Arkham
House” (Valdemar, 2003). No olvidemos eso sí que Barlow posteriormente entregó
los manuscritos originales de HPL que tenía, a la Brown University.
Pero a fin de cuentas, estos viejos rumores a la pasada son
sólo detalles. Desde el establishment cultural y literario, en los últimos años
ha habido ataques frontales contra Lovecraft, como si algunos se pusieran muy
nerviosos con su creciente reconocimiento. Cualquiera que conozca su biografia,
sabe de sus opiniones racistas y xenófobas contra la población negra y los
inmigrantes, expresadas por ejemplo en cartas privadas a sus amigos, o en
algunos escritos publicados en la prensa amateur norteamericana. Esto ha
llevado a algunas declaraciones caricaturescas, como cuando un Matt Burriesci nos
afirma que a Lovecraft le desagradaba cualquiera que no fuera "blanco y
protestante de Nueva Inglaterra"(cita tomada del interesante artículo
publicado en el diario La Tercera, “El morador de Providence”). ¿Acaso este
estudioso ignora que tuvo un corto matrimonio con Sonia Greene, inmigrante judía
ucraniana? No olvidemos tampoco que Lovecraft hizo una autocrítica de su
racismo y su derechismo, hacia el final de su vida, cuando abrazó ideas
socialistas moderadas.
 |
Lovecraft y Greene |
El asunto más polémico fue el debate al interior de la
Convención Mundial de Fantasía, para cambiar la estatuilla del Premio World
Fantasy Award (WFA), que era una figura
del busto de HPL, hecha en los años 70 por el artista Gahan Wilson. El tema partió el 2011, cuando una de las ganadoras del Premio de ese año (en la categoría a la mejor novela), la
afroamericana Nnedi Okorafor, expresó públicamente su incomodidad con el hecho
de que el mayor reconocimiento que había recibido, era la imagen de un autor
“racista”. Los impulsores de la campaña para
cambiar la estatuilla fueron los escritores Daniel José Older, China Miéville y
Ellen Datlow. Older publicó el año 2014 una petición de remoción en change.org,
y Mieville, que ha dado charlas sobre el Profeta de Providence, lanzó
argumentos contra el “horrible racismo intrínseco” de Lovecraft, con
razonamientos efectistas como “su obra misma, está inspirada por y
profundamente estructurada en el odio racial”, tomando como autoridad
intelectual a Michel Houellebecq, payaso del espectáculo que muchos levantan
como un ícono (el racismo de Lovecraft es condenable, pero al parecer la fobia
contra los musulmanes de Houellebecq es de lo más cool).

La defensa de la obra y la imagen de Lovecraft fue llevada
adelante con pasión por S. T. Joshi, uno de los más grandes expertos mundiales
en el autor de Providence. Joshi argumentó, por ejemplo, “el estatus de
Lovecraft en la ficción extraña, en la literatura americana, y en la literatura
mundial está ahora tan seguro que los intentos de negarlo o denigrarlo se
limitan a los maniáticos y los ignorantes”. Finalmente, y sin ninguna
explicación de los motivos, el 2015 el busto de Lovecraft dejó de ser la imagen
del WFA. Joshi, coherente con sus principios, rompió públicamente con la
Convención Mundial en una sentida carta, donde señala que estaba “profundamente decepcionado con la
decisión de la Convención Mundial de Fantasía de retirar el busto de H.P.
Lovecraft como emblema del World Fantasy Award. La decisión me parece una
cobarde concesión a la peor clase de corrección política y una aceptación
explícita de las crudas, ignorantes y tendenciosas calumnias contra Lovecraft
propagadas por una pequeña pero ruidosa banda de agitadores. Siento que no me
queda más remedio que devolver mis dos World Fantasy Award, ya que ahora me
parecen irremediablemente contaminados. Por favor, considérelos cerrados. Usted
puede disponer de ellos como mejor le parezca. Por favor, asegúrese de que no
estoy nominado para ningún futuro WFA. No voy a aceptar el premio si se me
llegara a otorgar. No volveré a asistir nunca a otra Convención Mundial de
Fantasía en lo que me quede de vida. Y voy a hacer todo lo que esté en mi mano para instar a un
boicot de la Convención entre mis muchos amigos y colegas.”
Los inquisidores de los muertos se llevaron la victoria.
 |
Joshi |
Joshi, que jamás ha negado el racismo de Lovecraft, no es un
blanco protestante. Nacido en la India, fue incluso tratado de derechista por
defender decididamente a Lovecraft, cuando es de público conocimiento que es un
hombre de izquierda. Estos son tiempos duros para la honestidad intelectual.
En los años 50, cuando los relatos de Lovecraft adquirían
popularidad, el prestigio póstumo del autor fue amenazado por las sospechas de
su homosexualidad. Cuantos de los autores que hoy lo atacan y censuran su obra,
se espantarían si se utilizara como argumento contra un artista su condición
sexual. Pero como dijo el escritor norteamericano Jason V Brock, “queda claro
que la ironía no es para los graves”.
China Mieville, Older, Houellebecq… ¿Quién se acordará de
estos escritores en varias décadas más? Imposible saberlo, toda escritura debe
enfrentar el paso del tiempo. Sólo tengo claro que la oscura luz de Lovecraft
seguirá presente, escapando desde los agujeros negros. Hoy, al cumplirse
ochenta años de su muerte, sigue inspirando a nuevas generaciones de lectores y
escritores.
Laura Miller, que escribió un destructivo artículo en la
página web Salon.com, titulado condescendientemente “It’s OK to admit that H.P.
Lovecraft was racist”, nos asegura que nadie está llamando a no leer a
Lovecraft. ¡No faltaba más! En los años 80 nunca le hice caso a la censura
pinochetista sobre que libros leer o no leer. Y hoy menos que nunca obedeceré a
los censores y voceros de los “espacios seguros”, que no quieren confrontar con
ideas incómodas y visiones revulsivas.
HPL, cuando te canonicen y luego te vuelvan a purgar de los
altares del mainstream, cuando ardan tus libros en la hoguera, yo seguiré aquí,
leyéndote.
Miguel Acevedo
Nota aclaratoria:
para conocer la vida y obra de Lovecraft, es imprescindible el libro
“Lovecraft. Una biografía” de L. Sprague de Camp (Valdemar, 2002). S. T. Joshi
publicó el año 1996 “H. P. Lovecraft: A Life”, no traducida aún al castellano.
Para Molina Foix, esta es su “más fiable biografía”.