miércoles, 9 de abril de 2014

Lollapaloza o Lola Pelusa?


Este texto fue publicado por Darío Valle Risoto en su blog Los Muertevideanos, a raíz del Lollapaloza en Argentina. Lo reproduzco aquí porque me gustó mucho su breve pero demoledor comentario sobre este festival y toda su movida.

LolaPelusa: Un festival de gente linda
Por: Darío Valle Risoto


 


Vamos a tratar de imaginarnos un enorme festival con todo lo nuevo del rock yanqui y algo del europeo, amenizado con suficiente música tecno, mucho pop y un montón endiabladamente caliente de nenas lindas y bien vestidas. Colores flúo, lentes negros, morrales con la imagen de Hello Kitty o del personaje de la navidad de Jack  y celulares conectados a sus genitales. No olvidemos a los chicos emo flogers o como quiera que se les llame.  Lánguidos jóvenes masculinos apáticos sexuales con aires afeminados que siempre chupan algo, no piensen mal. Puede ser una chupa chup o simplemente un juguito de manzana Light.

Un gran escenario donde desfilan banditas indies y hasta algún arriesgado DiscJay que maneja sus sampleos como un dios de la pavada musical levantando suspiros en la multitudinaria maza de tenagers y no tanto.
Grandes pelotas inflables que levitan sobre las cabecitas bonitas.

Toda música empaquetada para la diversión, mucho baile, ningún mensaje y tanto vacío que hasta uno podría extrañar al mismo León Gieco y su mierda de “Solo le pido a dios” si no fuera porque a la noche aparecen: Soundgarden y Los Red Hot Chilli Peppers…bueno, peor es nada.

Pero los primeros son otra clonación nefasta de Led Zeppelin y los californianos salvo cuatro o cinco canciones hacen Funky….si funky, lo que para un metalero viene a ser como escuchar a cuatro cumbieros a los que les metieron doscientos voltios por el culo sobre un escenario.
No se vende alcohol, mucha cosa orgánica, ecológica, sana y linda para una juventud híper conectada con sus wassups y sus interneses pero con poca sangre en las venas. Drácula se moriría de inanición entre esa parvada de sordos intelectuales que consumen todos esos paquetes hermosos de ruido pop que les ofrecen las multinacionales del desconcierto.

¿Qué ha pasado?

 Si no fuera por algunos dinosaurios que siguen tocando me atrevería a decir que el rock ha muerto, lo han asesinado con un arco iris de hippies modernos llamados Indies, Yuppies, Hipsters o criollisticamente hablando: Pajeros.

Ac-Dc, Motorhead, Megadeth, salvan el día, también el reconstituido Black Sabbath aunque su disco 13 sea una especie de auto parodia de sus épocas de oro, aún así frente a todas estos pelotillas Indies suena como para darse contra la pared sin casco.

¿Qué ha pasado?
Ha pasado que nos han mensajeado el cerebro con smiles hermosos, con arcilla electrónica nos modelaron el gusto para que sea Standard y correctamente transgresor. Las niñas y los chicos bailan, nada de drogas como un buen porro y mucho menos alcohol, nada de sexo salvaje a lo mejor un débil sexo oral como para contarles a las otras chicas foto celular mediante.

El LolaPelusa como le llaman los porteños es el estandarte de estos tiempos que estamos viviendo donde el arte es un gran comercial de MoviStar o de Coca Cola, Greenpeace parece el dios sempiterno de un montón de niñatos que nada saben de nada porque para eso tienen Wikipedia.
El otro día un amigo me dijo que una chica de diecisiete años no tenía idea de quienes eran The Beatles.


 

Post Data: échenle una mirada a los comentarios publicados en el post original (en el blog de Darío).

domingo, 9 de marzo de 2014

Sobre Edgar G. Ulmer y “El Hombre del Planeta X”


Una de las películas que más recordaba mi papá de todas las que vio en el cine en su niñez y juventud, fue “El Hombre del planeta X”. Yo se la busqué durante mucho tiempo, y finalmente la encontré en DVD, en una muy buena edición de clásicos dobles (junto a otra joya de la talla de “La Invasión de los Ladrones de Cuerpos”). La película que tanto evocaba mi padre sólo la vi después de su muerte, y pasó a ser otro de mis tesoros en blanco y negro.

Hace unas semanas atrás, leyendo el libro Cine Negro, de Alain Silver & James Ursini. Paul Duncan (ed.), de la Taschen, me encontré con una breve nota biográfica sobre Edgar G. Ulmer, director de la mencionada película. Y aquí la reproduzco para ustedes, junto a una foto de Ulmer con Bela Lugosi, y un tráiler que encontré en youtube.

 

Edgar G. Ulmer   

Edgar G. Ulmer nació el 17 de septiembre de 1904 en Olmutz, entonces parte del imperio austrohúngaro y actualmente de la República Checa. Estudió Arquitectura en la Academia de Artes y Ciencias de Viena, y Filosofía en la universidad de la misma ciudad. Se inició en el teatro siendo muy joven, como actor y escenógrafo, e incluso colaboró brevemente con el empresario teatral Max Reinhardt. En 1923 se marchó a Estados Unidos para trabajar en Broadway, pero no tardó en trasladarse a Hollywood para ejercer como escenógrafo de los Universal Studios. Regresó a Alemania en 1925 y trabajó como ayudante del director expresionista F. W. Murnau. En la misma época, colaboró también con futuros directores de cine negro como Robert Siodmak y Billy Wilder en Gente en Domingo (1929). Tras encargarse de la organización de la producción y del montaje de Tabú (Murnau/Robert Flaherty), Ulmer aterrizó en Hollywood, de nuevo en los Universal Studios, primero como director artístico y a continuación como director de uno de los filmes de terror con más clase de la época, Satanás (1934) con Boris Karloff y Bela Lugosi como protagonistas. No obstante, pronto se vio enfrentado al magnate Carl Laemmle y se le incluyó en la lista negra de Hollywwood. A partir de entonces se dedicó al cine de bajo presupuesto, a veces como productor y otras como diseñador de producción. Pasó el resto de su prolífica carrera haciendo películas de casi todos los géneros, incluidos filmes sobre problemas raciales, como Moon over Harlem (1939), y largometrajes yidis, como The Light Ahead (1939). Sus películas negras de la década de los cuarenta, que incluyen Bluebeard (1944), Strange Illusion (1945), Extraña Mujer (1946) y Ruthless (1948), son famosas por su iluminación y escenografías expresionistas, al estilo alemán, al igual que su obra de ciencia ficción, El Ser del Planeta-X (1951) y The Amazing Transparent Man (1960). Su último film noir fue Murder is My Beat (1955). Regresó a Europa en la década de los sesenta, donde hizo un poco de todo, desde fantasías de bajo presupuesto como L’ Atlantide (1961) a películas nudistas. Murió en Woodland Hills, California, el 30 de septiembre de 1972.

 
 
 

 


miércoles, 8 de enero de 2014

Como en Silent Hill


El fin de semana pasado, mientras conversaba por teléfono con mi amigo Mauricio, le comentaba lo del humo sobre Santiago y me decía que la ciudad ya se había convertido en Silent Hill. Celebré mucho esta ocurrencia suya, y me inspiró a escribir estas líneas.

A riesgo de parecer un nerd que predica su sabiduría a los neófitos, en ese lugar maldito llamado Silent Hill, cada cierto tiempo suenan unas sirenas que anuncian la llegada de la oscuridad, tinieblas que también fueron provocadas por un gigantesco incendio. Y ahí los habitantes deben correr y buscar refugio por su vida, ya que entre las nubes de cenizas, surgen unos seres infernales, que infringen castigos brutales a quienes encuentren a su paso. Y no  puedo dejar de aclarar que muchos de los habitantes de Silent Hill son todo menos inocentes.

Así que este miércoles de nuevo nos cubrió la nube oscura, y la gente volvió a sentir malestar en los ojos, narices y garganta. Y con mi amigo Mauricio convenimos en que sólo faltan las sirenas para que el parecido sea más sobrecogedor.

Y si alguien me dice que también faltan las fuerzas siniestras, las almas en pena y la culpa, me permitiría contestarle que esos elementos tienen residencia aquí, hace ya mucho tiempo.

Y esta noche, la mitad de una Luna amarilla brillaba sobre la ciudad, con sus presagios.

Bienvenidos a Silent Hill.

 

Miguel Acevedo.

viernes, 25 de octubre de 2013

Blade Runner Trailer - Classic Noir


 

 
“Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais… atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como mis lágrimas se pierden en la lluvia.”

Odisea

Esta película INTENSA, INMENSA, esta película es para disfrutarla en todo su épico esplendor en una SALA DE CINE.