viernes, 26 de agosto de 2016

Sobre Jorge Baradit, crítica de unos historiadores

En medio de la mediocridad reinante y la entronización del éxito de ventas como signo indiscutible de calidad literaria, es refrescante una crítica decidida contra un ídolo con pies de barro, levantado como tal por la literatura de mercado. 
Sus argumentos de que quienes lo "atacan" están "siendo utilizados" por el poder, dan entre risa y vergüenza ajena...


Jorge Baradit: la apropiación del saber, el protagonismo de las elites y el ninguneo docente


Soplan vientos amables para el escritor Jorge Baradit. Su último libro, Historia secreta de Chile, lleva meses en los primeros lugares del ranking de ventas y sus lectores aguardan ansiosos la aparición de la segunda parte. El mismo autor se ha encargado de cultivar esa ansiedad publicando fotos de sus notas de investigación, que si no apuntan a garantizar la calidad del producto en preparación al menos sirven para reforzar la admiración de quienes desconocen los secretos que hoy desentierra. Puede que lo de las fotos sea un gesto menor o un guiño cómplice para los amigos en las redes sociales, comparado con la maciza campaña publicitaria dispuesta por la editorial. A punta de eslóganes conspirativos, el mercadeo ha proyectado un potente halo purificador sobre el verbo de Baradit. El más brillante de todos, por su inconformismo con lo que enseña la teoría social, anuncia que este libro narra “la biografía no autorizada de nuestro país”. Podríamos citar muchos otros, pero de menor arrojo. Desde luego que la ubicuidad del libro confirma la efectividad de la campaña, pero no es la mejor de las pruebas. Con Historia secreta de Chile ha sucedido lo que la mayoría de quienes escriben esperan: que aparezcan ediciones piratas y se transen en ferias, terminales de buses y cunetas. Eso, para los egos insaciables, vale tanto como los rankings de ventas y los cheques por derechos de autor.
De lo que no cabe duda es que se trata de un fenómeno editorial importante y diríamos extraño tratándose de un libro de historia. Aunque hablemos de un trabajo de divulgación, la venia del mercado tiende a ser esquiva con esta temática. Hay anomalías, no falta la excepción, pero esa parece ser la norma. Por lo mismo conviene mirar el fenómeno de cerca y explorar su anatomía. No para extraer la receta, sino para explicarlo evitando esos atajos y simplificaciones que iluminan poco y casi siempre hacen daño. Lo que sigue es un intento por analizar algunas aristas de este fenómeno, con particular énfasis en la estrategia con la que el autor ha presentado su obra. Sobre la marcha, revisa también la manera en que Baradit ha construido una imagen del libro y de sí mismo degradando el trabajo de quienes llevan décadas dedicados al estudio y la enseñanza de la historia y su didáctica.
En primer lugar conviene aclarar que esto no se trata de defender las prerrogativas gremiales de los historiadores sobre su oficio. Se ha dicho que la historia es un asunto demasiado serio como para dejarla en manos de los historiadores. Tampoco se trata de desacreditar a la historia de divulgación como género. Cuando esos libros están bien armados, ofrecen síntesis valiosas de largas investigaciones académicas que en otras condiciones jamás llegarían a nuevos públicos. Lo valioso es que desde ahí contribuyen a la circulación y difusión de conocimiento especializado que por lo general se financia con el erario común. Ahora, cuando además esos libros están bien escritos, combinan lo anterior con la transmisión de saberes que moldean un sentido crítico de la realidad. Eso es precisamente lo que no sucede con el trabajo de Baradit. Su narrativa –una pegatina de anécdotas desestructuradas– instala una visión de los acontecimientos que divorcia a los lectores de una interpretación compleja de la realidad. Los deja más solos y empobrecidos de lo que estaban antes de leer el libro. Eso se debe en parte a la manía del autor de querer ungirse como un nuevo profeta de la historia, uno que iluminará a los ignorantes administrando sabiamente el develamiento de sus “secretos”. Una lectura de este tipo trasunta un carácter seudo-crítico de la historia, uno que al basarse en la mentalidad de la conspiración reduce la complejidad del conflicto social a una cuestión de verdades ocultas o versiones parciales que los conspiradores quieren mantener lejos del vulgo y que el profeta-liberador se encarga de desclasificar. La lógica que subyace a Baradit desfavorece así la función crítica del conocimiento histórico, función que ha sido la inspiración del trabajo de investigadores, profesores y maestros que han formado parte de la profesionalización de la disciplina desde hace ya varias décadas.

Leer completo aquí: http://www.redseca.cl/?p=6298

POSTDATA: Luego de que algunos cercanos a Baradit respondieran por él contra el texto
reblogueado aquí, los autores volvieron a la carga, con el artículo "Mercado, divulgación e historiografía". Pero estas no han sido las únicas críticas a Baradit ungido como historiador de consumo. El diario "La Segunda" entrevistó a otros historiadores que le dan como bombo (María Soledad Zárate, Manuel Loyola, Joaquín Férnandez, Claudio Robles y Gabriel Cid), en su edición del 13 de julio pasado. También se puede ver el texto "Baradit y la chatarra histórica de consumo".


"Insistimos, por último, porque la forja del propio éxito no puede sustentarse enlodando el oficio de otros, ni siquiera cuando se trata de un pretencioso revelador de secretos o de un narrador piadoso encaramado en un evangelio fraterno y terapéutico."


jueves, 25 de agosto de 2016

ELEGIA PARA PIES DESCALZOS

(Enviado por mis queridos amigos de GatoJurel)

29 versos dan vida a este magnífico poema, lleno de caminos de lento transitar sobre su sentida letra.
           
            Un hablante lírico decidido a bajar la luz con su voz  nos presenta imágenes quebradas, sueños rotos y miedos palpables, la angustia de una niñez frágil y transparente que busca desaparecer, caer como  gota limpia sobre un  charco de aguas pútridas. 

            El poema introduce de sopetón al lector en una estrofa de verdades sostenidas, pinta la imagen del dolor como un acorde constante pero pausado en un rango que lo hace visible luego en la sexta estrofa

De mis aguas turbias,
inundadas de clavos,
salí al mundo con los pies heridos,
pero nada penetró.

            Medina nos presenta en estas letras  las fotografías de los pies heridos,  marcas invisibles, la antítesis desgarrada del grito silencioso e interno, la protesta inexistente, la sinestesias en la acción plasmada de lágrimas sonoras pero irremediablemente mudas.  

            Lo Invitamos a la aventura de leer a nuestra joven promesa, quien con voz de elegía  logra en pleno el propósito de la poesía.

            Venga usted e instale su butaca de lector frente a la potencia torrente de INFANCIA, la desolación sin caretas y la letra arrasadora en una lírica potente lo hará agradecer el viaje.  


                                                               GatoJurel Ediciones. 




INFANCIA.


De mis aguas turbias,
inundadas de clavos,
salí al mundo con los pies heridos,
pero nada penetró.

Yo era una silueta,
pequeña, diminuta,
y creía no ser vista,
me gustaba no ser vista.

Tus manos frías,
tu caliente intransigencia,
me contaminaron.

Caí a mis aguas verdosas,
partida a la mitad,
taciturna desde ahora.

Heridas invisibles,
señales ignoradas,
yo gritaba en silencio.
¿Por qué no oíste mis lágrimas?

De mis aguas turbias,
inundadas de clavos,
salí al mundo con los pies heridos.

Ojos, miles, juzgando,
y yo tan pequeña,
tan consciente del olvido.

Contaminada de realidad,
incapaz de volver,
ya no puedo recordar.

Y caí a mis aguas grises,
taciturna desde ahora.

JÖETH, MEDINA, DUALISMOS INTRÍNSECOS
Editorial : GatoJurel, 1° Edición,  MARZO 2016. Santiago, Chile.




viernes, 19 de agosto de 2016

GatoJurel Ediciones y Ciclo lanzando Versos al Viento.

Esperamos como editorial el 4° verano, hemos dados las vueltas bajo el sol de la mano de grandes amigos, algunos ya no nos acompañan, pero sabemos que caminan por ahí maullando en los mejores espacios. Todos han pasado por nuestras vidas dejando solo cosas buenas.

Las críticas sobre nuestro trabajo las hemos tomado como aporte y poco a poco hemos aprendido y avanzado.
Nos hemos rodeado de buenas letras, letras con talento y voz.

Otro motivo para satisfechos esperar el próximo sol de enero es el "Ciclo lanzando Versos al Viento", ideado, organizado y sostenido en el tiempo por Alejandra Navarrete y Jonathan Araya, Gatos de peso, créalo usted.

El ciclo va a cumplir 9 jornadas, y el despliegue lo arman en el mítico Café del Cine Arte alameda. Una arquitectura ideal para abrigar a todos los que han pasado frente a nuestros ojos de público, el mejor público, el que tiene sed de letras.

El ciclo ha generado un espacio cultural vivo, y el peso del tiempo le ha hecho merecedor del prestigio, grandes escritores se han parado bajo la luz del escenario, todos los gatos han sido aplaudidos y han sentido orgullo en sus propias líneas.

Alejandra Navarrete dueña de un carisma propio del artista y Jonathan Lalo Araya constructor incansable de espacios felices nos entregan la oportunidad de asistir a un buen espectáculo, completo en la poesía y estable en el tiempo.

Brindar el aplauso entonces a la gestión cultural. Que se armen en todos lados los espacios, que la poesía corra libre y desnuda por las calles y que descanse su  voz  en micrófono abierto.

Cerremos los ojos a la televisión basura y sus noticieros fascistas apoyemos la copia  de obras liberadas y de calidad, cultivemos el pensamiento crítico, pensemos en un futuro cercano donde la mayor cantidad de niños deseen libros para encontrar mundos imaginarios y no celulares para encontrar poquemones. *(K)

Alejandra Navarrete

Jonathan Lalo Araya

Ruben Silva


domingo, 31 de julio de 2016

Una breve cita

"Cuando me viene a la cabeza una idea que me parece buenísima, tan buena que me confío, no voy a poder olvidarla. Luego, al cabo de un rato, se desvanece, ya no la recuerdo. De lo único que me acuerdo es de que era una buena idea, pero ya ni siquiera sé de qué iba."

Francesco Piccolo

Fuente: Momentos de Inadvertida Infelicidad






sábado, 9 de julio de 2016

Nota introductoria al libro "Velocidad", de Jaime Rodríguez

(Nota para el libro "Velocidad", de Jaime Rodríguez, publicado por GatoJurel Ediciones)


Nota Introductoria

Es muy grato para mí escribir esta nota introductoria al libro “Velocidad”, de Jaime Rodríguez, publicada por GatoJurel Ediciones. En los dos relatos que leerán a continuación, se encontrarán con un registro urbano y en algunos momentos realista, pero muy alejado de lo que hoy se entiende por esos términos. Jaime nos introduce en un mundo marginal, en el cuento que le da título a este breve libro, pero sin los típicos giros y lenguaje “naturalista” que hoy abunda en el cine chileno y en las teleseries, por ejemplo, donde la caricatura gruesa y la jerga supuestamente flaite impregna los diálogos y las actuaciones, sonando falso y vacío, mirado desde lejos por el “artista sensible” que hace una especie de turismo social en las cloacas de la ciudad. Aquí son personajes de verdad, que se mueven en los márgenes de la realidad vivencial de los segmentos populares. Y siempre buscando un escape, una grieta por donde salir de una precariedad  aplastante, quizás gracias a unas raudas zapatillas que hacen casi volar al protagonista de uno de estos cuentos.

Y en “Informe de Administración”, otra vez nos topamos con algunos personajes que se mueven al filo de la marginalidad, y otro al filo de la cordura. Aquí un simple informe de la administración de un conjunto de edificios, y las empresas ligadas a sus labores habituales, romperá los límites del aburrimiento tan típico de estos documentos grises que uno jamás leería completo, para transitar hacia los terrenos de una historia surrealista, casi dadaísta, con mucho humor, pero que ocurre en los típicos ambientes sociales de una ciudad chilena, y donde hay un conejo casi sacado de una de las aventuras maravillosas de la Alicia de Lewis Carroll, que invita con su sola presencia a uno de los protagonistas a preguntarse por su salud mental y física, y al lector por el tipo de registro realista donde pensaba estar cómodamente instalado leyendo, sin complicarse con una historia que lo invita a seguir atentamente y sin parpadear el desarrollo de los acontecimientos.

De muestra, un botón:

Personal de Mantención de la empresa “ 
”, cuyo nombre, como se puede ver, he colocado en wordart para que los malhablados, los peladores inmundos del Mauricio y del Chingao, cuando vean el presente Informe, comprueben con sus propios ojos, mirando en la pantalla, que sí me manejo en las otras funciones del programa “Word”, y que no ando pegándole a las teclas así no más, a tontas y locas, como me lo reprochan esos dos energúmenos.


Bueno, sin más vueltas ni preámbulos, los dejó para que disfruten los relatos del escritor Jaime Rodríguez.

Yo por mi parte espero leer pronto más narraciones de él.

Miguel Acevedo



Jaime Rodríguez

viernes, 1 de julio de 2016

ENTREVISTA PUBLICADA EN EL CUBIL DEL CÍCLOPE

Nota previa: Reproduzco a continuación una entrevista que me realizó mi amigo Elwin Álvarez, autor del blog El Cubil del Cíclope.


Entrevista a Miguel Acevedo

1-      Cuéntanos, por favor, cómo fue tu acercamiento y enamoramiento con el mundo de la literatura.

 En primer lugar, muchas gracias por esta entrevista, estimado amigo y bloguero.
Mi enamoramiento con la lectura primero, partió en mi lejana infancia, cuando descubrí las revistas de cómics gracias a mi padre y mi abuelo. “Turok”, “Superman”, “Batman”, “Tarzán” y “Kaliman” me hicieron enamorarme de sus viñetas y de sus aventuras. No puedo dejar de mencionar que los primeros cuatro títulos los conocí en las ya legendarias Ediciones Novaro, de México. Y aunque recuerdo varios libros de mi adolescencia, creo que me enamoré de la literatura en tercero medio, gracias a las librerías de la calle San Diego, y los libros que me recomendaban amigos que estaban en la misma sintonía que yo, como Mario Del Castillo. Y ahí comencé a leer desde Parra y Neruda, hasta Poe y Lovecraft, sin olvidar a los autores del llamado Boom latinoamericano, como Julio Cortázar. Partí con la ciencia ficción y el horror, eso sí. Un rol destacado en esta pasión por los libros, la tuvieron en mi juventud las bibliotecas públicas, como la Biblioteca nacional, la Biblioteca municipal de Providencia y la Biblioteca 4, de calle Dieciocho.

2- En tu primer libro “Cartelera de Cine” el séptimo arte es la gran estrella de tus textos… ¿Qué papel cumple en tu vida esta expresión artística?

También es un amor que viene de la niñez. Mi madre en primer lugar, nos llevaba al cine a mí y a mi hermano, a ver las películas que nosotros queríamos, de dibujos animados o de ciencia ficción, teniendo un espacio destacado las animaciones japonesas y el kaiju eiga Estamos hablando de los años 70, cuando se estrenaban en los cines cintas de la Toho o animaciones de la Toei, hechas en Japón en la década anterior. Mi padre también nos llevaba al cine, y luego en la adolescencia comenzamos a ir solos con mi hermano, o yo empecé a ir con mi pandilla de amigos de esa época, también con algunos compañeros del liceo, o simplemente disfrutaba con ir solo. Un rol destacado lo tuvo el balneario de Cartagena, donde íbamos en familia a veranear religiosamente cada año, y eran infaltables las idas a los cines Central y Francia. Cómo ya lo he señalado en más de una ocasión, es de lamentar que tantos cines del litoral central y de Santiago hayan desaparecido con la modernización capitalista de las últimas décadas en Chile. Y no falta el cínico que, con lenguaje de periodista, dirá que “son los costos de progreso”.
Y al hablar del séptimo arte, no puedo olvidar la influencia del cine arte en mis gustos, y en mis preocupaciones estéticas. Es de esperar que las pocas salas que se especializan en cine arte e independiente, no sucumban ante las grandes cadenas.

3- Eres un escritor de crónicas, cuentos, microcuentos (o nanocuentos como te gusta llamarles) y poemas… ¿Cuál de todos estos géneros y/o subgéneros te agrada más a la hora de escribir? (explica tu preferencia)

Los cuentos son lo que más me gusta escribir. Es un género que de joven me ha apasionado, tanto para leerlo como para cultivarlo. Te confieso que mis primeros intentos de escribir cuentos datan de la enseñanza media, pero desgraciadamente no conservé ninguno de ellos. El más antiguo que logré salvar es “Comunicación Unilateral”, pero ese lo escribí cuando tenía unos 18 ó 19 años. Creo que es un género de narrativa que puede entregar mucho, en pocas páginas. Y debe ganarte por K. O. como señalaba Julio Cortázar. De todas maneras, me gustan los cuentos que no sólo terminen de forma impactante, sino los que tienen aires poéticos, o una fuerte carga emotiva. Se me viene a la cabeza el nostálgico relato de ciencia ficción “30 días tenía septiembre”, de Robert F. Young. O esos relatos breves de una gran profundidad y que te presentan un pequeño universo que te atrapa y frente al que tus sentidos no tienen defensas posibles, como el extraordinario “Sredni Vashtar”, de Saki, muy recomendado por mi amigo Astarajael, otro bloguero a tener en cuenta.
Ahora, como desafío personal, me gustaría mucho escribir una novela. Típico que en la juventud comencé una, que no avanzó mucho, pero me reservo el nombre por si alguna vez reintento esa empresa. Aquí debo confesarte la sana envidia que siento por mi amigo Teobaldo Mercado, destacado escritor de ciencia ficción, quien ya ha autoeditado varios libros, uno de ellos una novela de space opera.

4- ¿Por qué razón decidiste que tu segundo libro fuese en colaboración con otra persona?
Considero muy interesante el trabajo literario en equipo, pero cuando tienes afinidad con la otra persona. La lectura y la escritura son actividades bastante solitarias, y eso me gusta de ellas, pero escribir algo en coautoría, puede enriquecer bastante el asunto.

5- ¿Qué significa para ti el título “Espejos” que junto a Paz Correa le pusieron al libro editado juntos?
En realidad, ese título fue sugerido por nuestra querida amiga y editora, Alejandra Pallauta, de GatoJurel. A ella le gustó mucho “El vendedor de Espejos”, del que vienen dos versiones al inicio del libro, y así fue surgiendo el título de esta breve recopilación.

6- ¿Por qué motivo Paz Correa y tú decidieron no indicar en su libro juntos a quién corresponde cada texto de los que aparecen en dicha colección?
En el mundillo de los escritores, incluso entre los que no son del mainstream y buscan la edición a través de las editoriales independientes, hay mucho ego, un ego a veces más grande que la calidad literaria. El libro “Espejos” ya venía con nuestros nombres, que en el caso de Paz es su nombre literario; entonces, ¿para qué poner la firma respectiva al final de cada cuento? No vimos que fuera algo necesario, no por lo menos para nosotros.

7- ¿Qué representa para ti el acto de ver editadas tus obras?
Ver mis humildes publicaciones en las actividades de las editoriales independientes, gracias al empeño de GatoJurel Ediciones, ha sido una gran satisfacción personal. Y un aliento para seguir escribiendo y publicando, en formato digital o en el papel impreso.



Leer la entrevista completa aquí: Entrevista a mi amigo el escritor Miguel Acevedo


En una actividad de la Feria del Libro Independiente y Autogestionada (FLIA), en el Centro Cultural Alameda, junto a Patricio Muñoz


martes, 14 de junio de 2016

Prólogo para la tercera edición del libro "Síndrome de Abstinencia"


(Prólogo escrito por mis amigos de GatoJurel Ediciones, para el libro de Jonathan Lalo Araya)

"Síndrome de Abstinencia", Primer libro de Jonathan Lalo Araya, ha marcado un hito importante en nuestra editorial, la edición que tienes en las manos corresponde a una tercera edición (300 copias vendidas). Este detalle nos llena de orgullo, pues nos sitúa como equipo en un escenario que no esperábamos, desde el proyecto inicial que comprende un periodo de 2 años antes de conocer al autor hasta el trayecto recorrido junto a él y a otros escritores en la lucha por difundir textos de calidad.
No tenemos fines de lucro y cargamos el orgullo de presentarnos altivos, no somos fotocopiadora y respaldamos nuestro brillo en la búsqueda y edición de verdaderos talentos.
El texto de Araya presenta una tipología textual de carácter mixto saltando intermitentemente de la narrativa a la lírica, revelando imágenes de la vida real contenida en un mundo propio de la población y la marginalidad. Un hombre mirando y dibujando su infancia a través de sus sentidos, olores de la olla común y  pegamento alucinógeno,  la imagen de la mujer madre y amante con los pies ensangrentados, dispuesta ponerse de pie para continuar viviendo.
El texto es una invitación a observar la valentía de unos ojos que, escondidos en la oscuridad de una esquina, deciden brillar y empezar de nuevo, prestos a observar todo desde cero.
Presentamos acá, en estas hojas que pudieron haber quedado en blanco antes de la llegada del guerrero, una vida completa, una biografía llena de astros de luz, de oscuridades cargadas, niños creciendo en el orgullo de un ejemplo sin par y junto a ellos la fotografía de tres mujeres que acompañan su camino.
Dejamos en sus manos una joya de antología, a la altura de nuestro amor por la lectura de calidad y a bajo costo.
                                                                                                                                 Gatojurel Ediciones.



Jonathan Lalo Araya, leyendo su poesía en la pasada celebración del Día de Libro, en el barrio Concha y Toro.



"No Pasó"

 "No pasó", Álvaro Bisama  No pasó. No sucedió. Fue un invento. No hubo golpe de estado. La Armada no se sublevó. El Ejército no f...