jueves, 10 de enero de 2013

Ha muerto Gerry Anderson


Copio y pego un email que me envió mi amigo Teobaldo

Triste noticia‏

Colega, anoche mirando el sitio oficial de Gerry Anderson me entero de
que el honorable caballero fallecio el día 26 de diciembre a la edad
de 83 años:

http://fanderson.org.uk/gerryandersonnews/2012/12/gerry-anderson-has-died/

Puchas, se nos fue el gran inspirador de sueños de muchos cuarentones,
uno de los que nos metió la ciencia-ficción en la cabeza desde niños.
Lamento no poder asistir al funeral el 11 de este mes, pero qué
diablos.

Descanse en paz, Mr. Anderson, vuele lejos a lomos del Thunderbird 3.

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http://teobaldomercado.blogspot.com















domingo, 23 de diciembre de 2012

TV or not TV?




Por Reisende

“Ya no importa lo que se diga en la pantalla; no importa la veracidad de las respuestas que dan los concursantes de programas de entretenimientos, si son verdaderas o erróneas, sino que lo que vale y que sí es cierto es el acto de enunciación: el presentador está allí.”
[“El Cuarto Poder” – Javier Zocco]

La tontería está servida: Uno de los grandes mitos de nuestros días se construye sobre la poco afortunada creencia de que la televisión dice la verdad en todas las situaciones y que la influencia de la televisión, mas allá de si esta es positiva o negativa en términos morales o éticos, acaba en el momento en que el usuario decide apagarla. En efecto, la discusión del rol de la televisión, discusión que nunca acaba, le da precisamente a la televisión la posibilidad de adelantarse por la derecha en el sentido metafórico y también políticamente literal. Situaciones como “quedar bien con todos”, “ayudar al desvalido”, “ser políticamente correcto” son el soporte moral que aplaudimos a rabiar mientras nos venden una variopinta oferta comercial. Encima, la empatía y la identificación son el bisturí con que se hace la incisión cerebral. Eficacia pura.
Lo que la mayoría de nosotros los televidentes rara vez recordamos es que estamos frente a una simulación.
Algún lector estará pensando que esta opinión es un poco generalista en la medida que la simulación se entiende en un programa “de ficción”, y pensará además que tal situación no es posible en el caso de un noticiario, adalid de pluralidad y espejo de nuestra realidad. ¿Quien podría creer que una publicación periodística es la trascripción pura de la realidad? Seria como creer que el periodista no piensa. Y si el periodista no piensa, ¿no existe? Indudablemente, estamos ante un acto de fe. Y es una de las formas de fe más poderosas de nuestra época. Si rebuscamos un poco, tal vez el origen podemos encontrarlo en la creencia asociada a mediados del siglo XX a la fotografía.
Recordemos que en tiempos de la segunda guerra mundial, los documentos foto periodísticos eran considerados pruebas indelebles e incuestionables de hechos, personas o lugares. Tal situación se ha mantenido hasta nuestros días y ha influenciado con su aura a su primo electrónico, el video. Y entre el video y la televisión solo esta el aire. Roland Barthes en “La Cámara Lúcida” describe con gran precisión el acto ritual y de fe ante una fotografía. Estamos ante una prueba de realidad soportada por la eficacia mecánica. Es decir, es prueba de realidad porque en el camino que recorre la luz reflejada del sujeto al plano donde ha de imprimirse su imagen, no hay intervención del hombre. Se supone que en el caso del video tampoco. Pero no basta quedarse en la lógica mecánica del principio de la simulación. Precisamente en tiempos de la segunda guerra y en alas de los artistas modernos, la fotografía fue empleada como instrumento propagandístico y servil a las más diversas ideologías de la guerra y de después también. La televisión daba sus primeros balbuceos cuando la fotografía en movimiento y la fotografía impresa dirigían las conciencias de las masas y se daban las primeras simulaciones.
Como hijo pródigo de esta antigua máquina de generar pruebas que era la fotografía, y a la vez como el más eficiente de los mass media, la televisión, se abría al mundo como la expresión electrónica de todos los ideales éticos y sobre todo morales de una sociedad desgastada. Este segundo aire, este mundo ideal simulado, adopta sus conductas aduciendo una pretendida objetividad y una respuesta eficaz e inmediata a los gustos del público. (Nótese el reemplazo de la palabra pueblo por la de público.) Algunos se aventuraron a hablar de “aldea global” haciendo forzadas comparaciones con estructuras antropológicas de dudoso origen. Tales teorías, solo podrían darse en el seno de una sociedad satisfecha consigo misma. Tanto, que queda tiempo para soñar y creerse el propio sueño.
Pero los impulsores de la televisión veían en ella el instrumento ideal para comerciar masivamente. Y algunos dirán que es de Perogrullo, pero si observamos con cuidado, la televisión va mas allá de la simple y tortuosa “dominación mental”, más bien dicho, tal manejo de comportamientos es un efecto secundario inesperado y provechosamente utilizado por quienes manejan los medios. Es la resultante de una estrategia comercial. Ya se ha dicho antes: “el fin del programa de televisión, es el comercial que lo interrumpe”. Se ha esgrimido el argumento de que como inocente medio de comunicación, la televisión solo ha respondido a los gobiernos y a las sociedades a los que le ha tocado servir.
El caso de la televisión en China o la televisión del mundo musulmán, podrían dar la razón a este argumento. Pero lo inquietante del tiempo en que vivimos, se da en el hecho de que Frankestein ha tomado conciencia de si mismo. En efecto, los que hacen la televisión están asumiendo cada vez más su propia simulación y han descubierto su poder intrínseco. Ya no se trata de unir el mundo en esta aldea global donde escuchamos noche a noche las historias de lo que ha ocurrido en otras partes de la aldea. Ahora escuchamos las historias que el mismo relator se inventa. Ha desaparecido la línea divisoria entre ficción y realidad.
Hoy, la mayoría de lo que vemos corresponde al ámbito de la simulación. Estamos en presencia de la nueva estrategia de venta. Lo real no vende, los problemas no venden, el mundo no vende. Es mejor inventar un mundo, inventar un artista apoyado en otros medios interesados en generar artistas y programas desechables y olvidables siguiendo la lógica de una rentabilidad mínima por temporada. Nuestro Frankestein se mira al ombligo y nosotros, felices, le imitamos y nos miramos también el ombligo haciendo caso omiso a lo que ocurre fuera de casa. Ciertamente, no es el caso de todos, pero la progresión geométrica en el crecimiento de los “Homer Simpson”, no deja de inquietar.


domingo, 11 de noviembre de 2012

Un nuevo Amanecer


Hace ya tres años que murió mi padre. Su vida, tan preciada para mí, mi madre, mi hermano, mi compañera y varios amigos y familiares, se apagó en unos pocos meses. Y hoy lo quiero recordar compartiendo con ustedes este breve texto escrito por él. No tiene fecha, pero claramente es de fines de la dictadura militar.
Lo transcribí tal cual, incluso con algunas faltas de ortografía. No voy a estar corrigiendo a mi padre a esta altura de la vida.
M. A.

Un nuevo Amanecer

Hoy he despertado, como tantas veces a lo largo del tiempo.
Me miro a la cara, estoy solo con mi conciencia, quiero pensar, pensando estoy.
He pasado esta etapa de mi vida, como la he pasado. No recuerdo el dolor, lo recuerdo.
El amanecer ya viene, todo el dolor de estos años seran en vanos, perdón por mi ignorancia.
Estoy aquí sin un rasguño, sera cierto. Ya no soy el mismo de hace 16 años.
Leo, veo, escucho. Sera todo en vano. Tanto dolor, lágrimas de madre, miceria humana, caidas, levantarse otra vez. Quien piensa otra vez.
Solo con mi pensamiento, divago por el ser humano. Tanto dolor, tanta miseria. Oh perdon al Universo. Los verdugos, los ignorantes, los indiferente, los sabios, los calculadores, los ambiciosos, los torturados, los desaparecido, los que pensaron, los impensados, los responsables, los irresponsables, a todos ellos os digo;
Se acerca el amanecer; estoy pensando, tanto dolor, perdon a la Humanidad, perdon.
Atte.
          Rene Acevedo R.
          Santiago.



miércoles, 19 de septiembre de 2012

PREMIO AL PEOR JURADO


Es costumbre, en Chile, salvo señalada excepción, que en los concursos literarios se premien los peores libros. ¿Y los jurados? Ellos viven rampantes, gozan de excelente salud, sin que nadie enjuicie posteriormente sus fallos (o sus fallas), ni las iniquidades en que han debido incurrir para imponer a sus favoritas y favoritos.

Las felonías de ese orden jalonan toda la historia literaria de este país. Desde el Premio Nacional de Literatura, hasta el más modesto concurso, estimulan el hambre de cuanto aventurero deambula por las largas calles del oportunismo nacional.
Creemos, sinceramente, que los jurados literarios implicados en tan turbios manejos, no deben escapar al ojo público.

POLEMICA, que ha venido analizando con rigor tan penosas actuaciones, para destacar en el plano que corresponde a tales elementos, instaura, desde este momento, UN PREMIO AL PEOR JURADO DEL AÑO. Dicho Premio consistirá en un artístico diploma, hecho a mano, en papel pergamino, para cada uno de los miembros del jurado, que dieron el peor fallo durante el año, y se entregará a los “agraciados” en el mes de marzo del año siguiente, en lo posible en una ceremonia pública.

(Publicado en la revista “Polémica”, número 16, julio de 1955, Santiago de Chile. Dirigida por Mahfúd Massís y Julio Tagle)



viernes, 7 de septiembre de 2012

Ellos Viven

Nosotros Dormimos...

Destacada secuencia de la extraordinaria película de John Carpenter "They Live". El protagonista usa por primera vez los reveladores anteojos.


Odisea

Esta película INTENSA, INMENSA, esta película es para disfrutarla en todo su épico esplendor en una SALA DE CINE.