martes, 3 de mayo de 2016

Reseña para "Espejos", de Paz Correa y Miguel Acevedo.

Reseña para el libro de narraciones breves y nanocuentos "Espejos" (de Paz Correa y Miguel Acevedo), escrita por José Olivares, en una edición especial de GatoJurel Ediciones para el pasado Día del Libro.


RESEÑA  ESPEJOS

Espejos es un interesante ejercicio literario, que Paz Correa y Miguel Acevedo,  saben dar un nuevo aire, o más bien una nueva mirada; este ejercicio no consiste sólo en compartir una hoja en blanco, sino más aún lograr espejear y confundirse entre las imágenes propias y las ajenas, entre el relato íntimo y el denunciante, entre el testimonio y la crónica. Así,  estos dos autores nos pasean por un paisaje reconocible e invisible a la vez, para llevarnos por diversas emociones, emociones que nos reflejan  como sujetos nobles y precarios.


El “espejo” como fenómeno es siempre un ejercicio plural en su naturaleza singular, es así como una singular mirada puede reflejar lo que de universal tenemos. Este texto reivindica el acto de observar, con la generosidad y valentía del que se para de frente a un espejo, para mirar a un otro.

José Olivares



lunes, 25 de abril de 2016

Se viene, se viene...

He estado revisando un cuento, y terminando de escribir otro...

A la brevedad, publicaré aquí algunos adelantos. 





jueves, 14 de abril de 2016

Sobre August Derleth


Al habitante del Paraje de los Halcones, el corazón que levantó Arkham House, con todo mi cariño.

August Derleth es uno de los integrantes más conocidos del Círculo de Lovecraft, grupo de autores que se reunieron en vida en torno a la figura del escritor norteamericano de ficción extraña H. P. Lovecraft, y que establecieron una fructífera amistad con él, fuera a nivel personal, o sólo como amigos epistolares. La mayoría de estos escritores, como el propio HPL, publicaban sus escritos en las revistas pulp, revistas de papel barato que editaban sobre todo literatura de misterio y terror, y luego de ciencia ficción, allá por las décadas de 1930 y 1940 en los Estados Unidos, época de la edad de oro de la literatura pulp. Algunos de los miembros del círculo de Lovecraft, y vinculados a revistas como Weird Tales, una de las más reconocidas, fueron Frank Belknap Long, Clark Ashton Smith, Robert E. Howard, Donald Wandrei, el jovencísimo Robert Bloch o el ilustrador Virgil Finlay. Entre ellos, teniendo como núcleo central cuentos de Lovecraft como “La llamada de Cthulhu”, fueron levantando el terror cósmico, o lo que algunos estudiosos han denominado el “cuento materialista de terror”, y que posteriormente fue conocido como Los Mitos de Cthulhu, en torno a la demonología cósmica creada por el gran autor de Providence. Pero aunque Lovecraft publicó muchos de sus cuentos, incluyendo verdaderas novelas como “En las Montañas de la Locura” (o una gran cantidad de artículos en la prensa amateur, muy dinámica en la primera mitad del siglo XX en Norteamérica, y de la cual él era un verdadero activista), sus narraciones fueron editadas por las revistas como Weird Tales o Astouding, pero nunca publicó un libro en vida.





Tras la trágica muerte de Lovecraft, en 1937, Derleth y Donald Wandrei se acercaron a varias editoriales para publicar una recopilación de sus cuentos, pero no obtuvieron éxito. Ahí es cuando August Derleth, junto con Wandrei deciden crear la editorial Arkham House, en 1939, para difundir en libros los cuentos y otros trabajos de HPL. El primero fue “The Outsider and others”. La idea era también editar otros trabajos y también selecciones de las cartas de HPL a sus amigos, de entre las ingentes cantidades de misivas que él escribió. Y luego la idea se fue extendiendo a publicar libros de ellos mismos, y de otros escritores de las revistas pulp, fueran o no del Círculo lovecraftiano, cuando las revistas de ese tipo estaban ya en franca decadencia, tras la Segunda Guerra Mundial. Ahí fueron sumándose al catálogo de Arkham House escritores de horror como los ya nombrados Derleth, Wandrei, Ashton Smith, Bloch y Belknap Long, y son publicados también E. Hoffman Price, Nelson Bond, Seabury Quinn, Mark Schorer, o clásicos de la literatura de terror de la talla de Arthur Machen o William Hope Hodgson. Y no olvidemos a las escritoras, autoras como Greye La Spina o Mary Cunselman. En Arkham House encontró también el lugar para publicar sus primeros libros Ray Bradbury, la colección de relatos “Dark Carnival”. O el destacado escritor Fritz Leiber.





Derleth siempre incluyó a escritores ingleses, como los ya nombrados Machen y Hodgson, además de otros autores verdaderamente clásicos de la literatura de horror, entre los  cuales podemos señalar a Algernon Blackwood o M. P. Shiel; y fruto de esto y el interés por incluir a nuevos autores fue que en 1964 editó el primer libro de cuentos de Ramsey Campbell, de tópicos lovecraftianos, cuando este genial escritor tenía sólo 17 años. La relación epistolar de Derleth con varios de estos escritores duró años y en algunos casos se cimentó en amistades de varias décadas.

En Chile, Derleth es conocido entre los aficionados y cultivadores de la literatura fantástica sobre todo por su pertenencia al Círculo de Lovecraft, y por sus cuentos de los Mitos de Cthulhu, algunos de los más famosos “La Habitación Cerrada” (verdadera continuación de “El Horror de Dunwich”, con elementos de otra historia de HPL, “La Sombra sobre Innsmouth”) y “El que acecha en el umbral”, relato que por su extensión es más bien una novela. Aunque ambas han sido publicadas o traducidas como colaboraciones entre Derleth y Lovecraft, son en estricto rigor obras del primero. Pero Derleth no sólo producía ficciones inscritas en la cosmogonía de los Mitos, también escribía ficción de horror sobrenatural de otros temas, y también cultivó la poesía (*), y escribió relatos policiales, ciencia ficción, aventuras juveniles, y en un plano de escritura “seria”, fue un gran narrador de la denominada literatura regionalista norteamericana, uno de cuyos mayores exponentes fue el Premio Nobel de literatura Sinclair Lewis, conocido de Derleth. August Derleth vivió como escritor profesional, y además fue editor y antologista. Una de sus autobiografías está publicada en una página web de autores cristianos. Y fue además un gran defensor de la naturaleza y de las posiciones que hoy llamamos conservacionistas, del medio ambiente. Algunos de sus libros del regionalismo buscan retratar y rescatar cómo era su Wisconsin natal, donde estaba su casa, construida por él mismo, y la editorial Arkham House.





Una de las mayores críticas que se le hacen a Derleth, es que su sistematización de los Mitos obedece a una visión maniquea, propia del cristianismo, que divide el universo del terror cósmico entre los Grandes Antiguos, demoníacos y enemigos de la humanidad, como Yog Sothot o Cthulhu, y los Dioses Arquetípicos, que son potencias benevolentes, y que en ocasiones ayudan a los hombres en su lucha contra el horror innominable y la locura apocalíptica que significaría un nuevo reinado de los Primigenios sobre la Tierra. Lovecraft era ateo y su ficción era más bien amoral y pesimista, sus seres extraterrestres y extradimensionales estaban más allá del bien y del mal, y la existencia de los humanos les era indiferente. Como ha señalado S.T. Joshi, uno de los mayores estudiosos actuales de la obra lovecraftiana, “Derleth concibió en su propia imaginación una raza de dioses benignos llamados ‘Arquetípicos’ (raza que no existe en la ficción de Lovecraft) como una fuerza de ‘bien’ y de contrapeso ante los ‘malos Primordiales’ (Cthulhu, Yog-Sothoth, etc.)”. Pero no olvidemos que en algunos relatos de HPL, concretamente en “El Horror de Dunwich”, los protagonistas humanos como Armitage logran vencer a Wilbur Whateley, quien buscaba el retorno de los Antiguos para erradicar a la humanidad y llevar a la Tierra a sus impíos dominios, un triunfo de la insignificante raza humana contra las potencias más oscuras.


Hace algunas décadas atrás, no era sencillo conseguir libros o narraciones de Derleth en español. Gracias a la labor de Rafel Llopis, Alianza Editorial publicó la antología imprescindible “Los Mitos de Cthulhu”, donde vienen algunos cuentos de este escritor. También publicaron la ya mencionada “El que acecha en el umbral”. Otras editoriales, muy importantes en la difusión de la literatura pulp en los países hispano hablantes durante los años 70, como Editorial Molino o Ediciones Dronte, publicaron antologías de cuentos donde se incluyeron relatos de Derleth, como “La Casa del Valle” o “El testamento de Clayborne Boyd”. Hoy, gracias a editoriales españolas como “La Factoría de Ideas”, Valdemar o la misma Alianza editorial, es más fácil encontrar libros de este autor en nuestro idioma, pero siempre más bien de su faceta lovecraftiana, como continuador y sumo custodio de los Mitos.



Un tiempo en Estados Unidos se volvió parte de los chismes de los fanzines, descalificar ácidamente a Derleth, tras su muerte en 1971. Como buenos cobardes, algunos esperaron que el enérgico editor falleciera para sacar sus cuchillos y atacarlo. Estas críticas de índole personal no tienen mayor importancia, pero lograron mellar un poco la gran labor editorial de Derleth, y su contribución a mantener viva la memoria y la obra de su venerado amigo, HPL. Se puede decir eso sí, en el plano crítico de sus cuentos del Ciclo de Cthulhu, que estos son muy repetitivos y monotemáticos. Yo recomiendo, siguiendo un consejo de El mar de tinta, “consumir con moderación” sus relatos, para no agotarse con historias que pueden ser a veces muy similares, recargadas con los seres, lugares geográficos y libros inventados por Lovecraft, y a los cuales Derleth agrega sus propias creaciones.

Más allá de las legítimas críticas contra August Derleth, o las distintas apreciaciones de su obra, jamás debemos olvidar que si hoy conocemos y valoramos la literatura de horror sobrenatural de Lovecraft, y podemos disfrutar de sus narraciones y temblar de escalofríos, es en parte gracias a la incansable labor de su amigo Derleth por publicar sus escritos y mantener vivo su legado, salvando a este escritor maldito del abismo del olvido.

Miguel Acevedo M.


Nota: (*) recordemos que también Ashton Smith como Frank Belknap Long, o el propio Lovecraft, eran poetas además de prosistas.


Enlace recomendado (en inglés): The August Derleth Society

jueves, 31 de marzo de 2016

Adiós Colín.


Colín siempre tuvo un corazón libre. 

La primera vez que vimos a nuestro gato querido, fue cerca de un canterito, en la calle. Su cola hermosa nos llamó mucho la atención a Xime  y a mí. A los pocos días este bello gato amarillo, de sólo unos meses de edad, comenzó a venir a nuestra casa, y hasta conocimos a sus jóvenes padres (prefiero decirles así, que llamarlos amos), unos hermanos. Colín siguió viniendo a nuestra casa, quedándose con nosotros, hasta que sus padres se fueron y él se quedó viviendo acá cerca, en el barrio. De a poquito se fue aguachando con nosotros, pero siempre saliendo a sus correrías amorosas, o a sus eternas y terribles peleas con otros gatos, cuando te das cuenta una vez más que los mininos no son animales domésticos. Cuando alguien me preguntaba por mi “mascota”, yo siempre contestaba lo mismo, “no es una mascota, es un gato”. A veces se perdía semanas enteras; recuerdo que en una ocasión hasta pegamos carteles con mi compañera por la calle, para que alguien nos avisara si lo veía. Él iba a distintos departamentos, mucha gente lo conocía, y hasta tenía distintos nombres, el más conocido era  “Homero” (no por reminiscencias épicas, simplemente por sus color amarillo). Años después llegó a la casa Tobías, nuestro segundo bello gato, y la relación de ambos oscilaba entre el respeto y la indiferencia. Y cuando llegó mi gata negrita, la Mishka, Colín se fue a vivir en la calle. Siempre venía a comer, cada día, y cuando se nos volvía a perder empezábamos a buscarlo. Muchos vecinos le daban comida también, o hasta dormía en sus casas,  pero era yo siempre el que lo llevaba al veterinario, cuando era necesario. Nunca dejó de venir…

Mi gatito de corazón vagabundo, mi gato amado, murió hace pocos días atrás. Tenía más de 12 años. Está sepultado en un jardín común, nadie lo botó en un tarro como si hubiera sido basura.


Adiós mi amigo, mi compañero. Hasta que emprendiste tu último y solitario viaje. Nos dejaste con una gran pena a mi amada Xime y a mí. Eterno callejero, te llevaste para siempre un pedazo de nuestro corazón.

Miguel A. M.



domingo, 20 de marzo de 2016

Trabajo perdido de HP Lovecraft encargado por Houdini escapa a las cadenas de la historia.

(Nota previa: Este artículo firmado por Alison Flood fue recientemente publicado en el diario The Guardian. Agradezco de todo corazón a mi amigo Mario Del Castillo por haberlo traducido, especialmente para este blog. Le he realizado unas mínimas modificaciones en la redacción.)


El manuscrito para El Cáncer de la Superstición, solicitado poco tiempo  antes de la muerte del mago del escape, fue descubierto en una colección de memorabilia.

Un manuscrito perdido por mucho tiempo de H P Lovecraft, una investigación acerca de la superstición a través de las épocas, y que fue encargado por Harry Houdini, se encontró en una colección de memorabilia mágica.

El escrito se llama El cáncer de la superstición, y se había conocido previamente sólo a través de un boceto y del primer capítulo. Houdini le pidió a Lovecraft en 1926 que hiciera de “escritor fantasma” (ghostwrite) para escribir una exploración sobre la superstición, pero la muerte del mago a finales de ese año detuvo el proyecto, y la viuda de Houdini no siguió con este proyecto adelante.
Houdini


De acuerdo a la oficina de remates de Potter & Potter de Chicago, el trabajo escrito a máquina de 31 páginas se descubrió dentro de una inmensa colección de memorabilia de una ya desaparecida tienda de magia. Parte de la colección consistía en escritos que habían sido guardados por Beatrice, la viuda de Houdini, y posteriormente por su manager Edward Saint.

“La colección se reunió cerca de la muerte de Beatrice en 1943, y nunca fue catalogada o siquiera revisada durante todo este tiempo. Los documentos no fueron inventariados ni investigados”, dijo el presidente de Potter & Potter Gabe Fajuri. “En todo este tiempo, nadie pareció darse cuenta de la importancia del manuscrito”. Fajuri dijo que la colección fue recientemente comprada por un privado, y cuando “el nuevo propietario comenzó a clasificar el contenido, que era una montaña de papeles, comenzó a juntar las distintas piezas, y en el proceso descubrió el manuscrito y su significado”.

La firma de Chicago que subastará el manuscrito el próximo 9 de abril, ha dicho que este “es más largo que otros sobrevivientes” y que tiene tres partes tituladas “La Génesis de la Superstición”, “La Expansión de la Superstición” y “La Falacia de la Superstición”.
el escrito

Según la casa de subastas que va a abrir las ofertas en 9.240 libras, aproximadamente 13.000 dólares, en la que esperan obtener un precio final entre 25.000 y 40.000 dólares, ha dicho que el documento explora todo, desde el culto a los muertos a los hombres-lobo y el canibalismo, teorizando que la superstición es una “inclinación innata” que “persiste sólo a través de la indolencia mental de los que rechazan la ciencia moderna”. “La mayoría de nosotros somos paganos en lo más íntimo de nuestro corazón”, concluye.

Fine Books Magazine, quienes han sido los primeros en hablar de esta subasta, también han dicho que el manuscrito había sido “comentado en susurros por los coleccionistas y estudiosos durante décadas, con la esperanza de conseguirlo”. Fajuri dijo que “el manuscrito profundiza el debate sobre los legados de dos figuras cuya popularidad se basaba en abarcar dos cosas, la curiosidad del público sobre cuestiones como el espiritismo, el supernaturalismo, lo real, lo irreal”. Y agregó “si bien Lovecraft entretiene a los lectores con una extraña y horrible ciencia ficción, y Houdini asombró al público con escapes superhumanos, en este caso ambos se encuentran en una campaña común en contra de la superstición. Ellos argumentan que todas las creencias supersticiosas son reliquias de una ‘ignorancia prehistórica’ común en los seres humanos”.

Según el estudioso de Lovecraft, ST Joshi, el manuscrito en realidad le fue encargado a Lovecraft y a su compañero de letras CM Eddy. Joshi dijo que una sinopsis del libro, junto con un capítulo, el llamado La Génesis de la Superstición, fue publicado en 1966, en el libro La Hermandad Oscura y otras piezas. “Sin embargo, también se afirma allí que si bien la sinopsis fue escrita por Lovecraft, los primeros capítulos fueron escritos por Eddy, con ‘adiciones y enmiendas por parte de Lovecraft’. August Derleth, quien editó el volumen, estaba en contacto con Eddy por lo que presumiblemente esta información viene directamente desde Eddy”, dijo Joshi. Y agregó “parece que no todos los capítulos contenidos en el manuscrito que se han descubierto se publicaron en La Hermandad Oscura”, que contenía sólo La Génesis de la superstición. “Suponiendo que el manuscrito contiene más de este capítulo, todos los capítulos siguientes son inéditos. Sin embargo, al parecer los siguientes capítulos estarían escritos por Eddy y no por Lovecraft”, dijo Joshi.


lunes, 22 de febrero de 2016

Yo Voto por...

A propósito de la corrupción política y el descrédito de las instituciones, y de debates como "votar por el mal menor"...

Un aporte desde los USA



Fuente:  https://cthulhuforamerica.com/

Odisea

Esta película INTENSA, INMENSA, esta película es para disfrutarla en todo su épico esplendor en una SALA DE CINE.